Próximas fechas de descanso
Calculadas con la Ley Emiliani · día efectivo de descanso cada año
| Año | Día de descanso | ¿Puente? |
|---|---|---|
| 2026 | lunes, 12 de enero | Sí |
| 2027 | lunes, 11 de enero | Sí |
| 2028 | lunes, 10 de enero | Sí |
| 2029 | lunes, 8 de enero | Sí |
| 2030 | lunes, 7 de enero | Sí |
| 2031 | lunes, 6 de enero | Sí |
El 6 de enero es una de esas fechas del calendario colombiano con varias capas encima: es el último festivo de la temporada navideña, es el día en que muchas familias bajan el pesebre y guardan el arbolito, y es también un festivo que casi nunca coincide con el lunes en que realmente descansas. La fiesta lleva el nombre oficial de Epifanía del Señor, aunque en la calle nadie la llame así: todo el mundo dice «Día de Reyes» o simplemente «Reyes». Y en esa distancia entre el nombre oficial y el apodo popular hay una historia que vale la pena entender, porque la fiesta que Colombia celebra el primer puente de enero tiene detrás más siglos de construcción cultural de los que parece.
¿Cuándo se celebra en Colombia?
Hay dos cosas distintas en juego cuando se habla del Día de Reyes: la fecha del santoral, que es siempre el 6 de enero y no cambia nunca, y la fecha del descanso oficial, que varía cada año según el día de la semana en que caiga ese 6. La Ley 51 de 1983, la que todo el mundo conoce como Ley Emiliani, establece que cuando el 6 de enero no cae en lunes, el día libre se traslada al lunes siguiente. Si el 6 es domingo, el descanso pasa al lunes 7; si es martes, pasa al lunes 12; si es miércoles, al lunes 11. En 2026, el 6 cayó en martes, de manera que el primer puente del año fue el lunes 12 de enero.
Conviene no confundirse entre las dos fechas: la del santoral no tiene ninguna flexibilidad (el 6 es el 6), pero la del descanso es completamente dinámica. La fecha exacta de descanso de cada año aparece en la ficha de esta página.
¿Qué otros festivos se corren al lunes y cuándo caen? La guía explica el mecanismo con el calendario completo del año.
Ley Emiliani →¿Por qué es festivo?
La Epifanía es una de las fiestas más antiguas del calendario cristiano y, en muchos sentidos, tiene más peso en la tradición primitiva que la propia Navidad del 25 de diciembre. La palabra viene del griego ἐπιφάνεια (epipháneia), que significa «manifestación» o «aparición»: celebra a Jesús haciéndose reconocer, mostrándose a quienes vinieron de lejos a buscarlo, más que el hecho mismo del nacimiento.
Las primeras comunidades cristianas de Oriente (las que se desarrollaron en Antioquía, Alejandría y Constantinopla durante los primeros siglos) celebraban el 6 de enero como su fecha central del invierno, mucho antes de que el 25 de diciembre se consolidara en Occidente. Para esas iglesias, la Epifanía reunía en un solo día tres «momentos de manifestación»: el nacimiento de Jesús, su bautismo en el Jordán y la visita de los magos. Solo después, cuando Roma fue afirmando el 25 de diciembre como fecha de la Natividad, Oriente y Occidente distribuyeron los énfasis: el 25 para el nacimiento, el 6 de enero para la visita de los magos y (en muchas iglesias orientales) el bautismo. Colombia heredó la versión occidental llegada con la Iglesia española, que centra la Epifanía en los magos.
Eso es lo que la Ley 51 de 1983 lista en el calendario oficial como «Epifanía o Reyes»: un día de descanso remunerado con raíz religiosa que el Estado reconoce sin imponer su contenido a nadie. No hace falta creer para tener el día libre; basta con vivir en un país cuyo calendario laboral se construyó, en buena parte, sobre el santoral católico heredado de España. Saber eso es también saber por qué Colombia tiene diecinueve festivos en un año, muchos más que sus vecinos.
La historia detrás de los Reyes Magos
El relato de los magos ocupa doce versículos en el Evangelio de Mateo, capítulo 2. Es el único texto del Nuevo Testamento que los menciona, y lo que dice es considerablemente más escueto de lo que la estampa popular imagina.
Mateo habla de «magos de Oriente» que llegaron a Jerusalén siguiendo una estrella, le llevaron tres presentes a Jesús (oro, incienso y mirra) y regresaron por otro camino, habiendo recibido en sueños la advertencia de no volver donde Herodes. La palabra que usa en griego es μάγοι (mágoi), que en el mundo helenístico designaba a astrólogos, intérpretes de fenómenos celestiales y sabios asociados a las tradiciones persa y babilónica. No los llama reyes, no dice cuántos son, no les da nombres. El texto es tan parco que dejó décadas de tradición con espacio para llenarlo.
El número tres llegó de los regalos. Si hubo tres presentes, la lógica popular razonó que debían ser tres personas; esa inferencia la fue consolidando la tradición cristiana a lo largo de siglos hasta quedar fijada como un hecho. La tradición siríaca, que se desarrolló de forma independiente en el Oriente cristiano, fue en dirección opuesta y llegó a contar hasta doce magos; la armenia habló de tres, pero con nombres completamente distintos. El Occidente medieval se quedó con el tres y lo volvió canónico.
Los nombres que hoy conocemos, Melchor, Gaspar y Baltasar, aparecen por primera vez en textos occidentales del siglo VI. El más antiguo que los registra de forma fija es el Excerpta Latina Barbari, una compilación de tradiciones misceláneas escrita hacia el año 500. Antes de ese siglo, los documentos que mencionan a los magos los nombran de formas distintas o simplemente no los nombran. La iconografía que los muestra como tres reyes coronados sobre camellos con sedas orientales fue tomando forma en el arte cristiano medieval europeo (mosaicos, iluminaciones, retablos) y llegó a América con la conquista española, donde se asentó en el imaginario popular hasta producir la tradición del pesebre y las cabalgatas.
Dato curioso
El Evangelio de Mateo no dice que los magos fueran tres ni que fueran reyes. El número salió de los tres regalos, y los nombres Melchor, Gaspar y Baltasar son tradición del siglo VI: no aparecen en el texto original.
Los tres regalos, aunque mencionados de pasada en doce versículos, cargaron quince siglos de interpretación simbólica. El oro era el tributo de un rey: reconocía la dignidad real del niño. El incienso, usado en los ritos sagrados del mundo mediterráneo antiguo, ascendía como ofrenda a la divinidad; la teología cristiana lo leyó como señal de que aquel niño era también Dios. La mirra se empleaba en el embalsamamiento de los muertos, y su presencia entre los regalos fue leída, desde los primeros comentaristas, como un anuncio anticipado de la humanidad y la mortalidad del personaje. Tres objetos, tres lecturas: realeza, divinidad, muerte. Una narrativa tan compacta que en dos milenios casi nadie ha sentido la necesidad de añadirle nada más.
Lo que todo esto significa es que la estampa de los Tres Reyes Magos que vive en cualquier pesebre colombiano es el resultado de más de quince siglos de acumulación cultural: cada era fue sumando un detalle que el texto original no tenía —el número, los nombres, las coronas, los camellos— hasta construir una imagen tan detallada y reconocible que parece haber existido desde siempre. Conocer ese proceso no le quita nada a la celebración; le pone una profundidad que pocas figuras del calendario tienen.
Cómo se vive en Colombia
Para la mayor parte de los colombianos el 6 de enero es, ante todo, el cierre de la temporada. El pesebre se guarda, el arbolito se desmonta, los adornos vuelven a sus cajas, y la casa recupera su disposición normal después de más de dos semanas de modo navideño. Es un festivo más de recogida que de celebración activa: no hay fuegos artificiales ni misa central de medianoche como en Nochebuena, sino una pausa final antes de que enero arranque de verdad.
La pregunta de si en Colombia se hacen regalos el Día de Reyes no tiene una respuesta única, y esa variedad es en sí misma una seña de identidad. En España y en México el 6 de enero es la fecha principal de regalos infantiles —los Reyes Magos traen los juguetes, no Papá Noel— y la víspera del 5 de enero se festeja casi como la Nochebuena. Colombia fue por un camino diferente: el 25 de diciembre y la Novena concentran el intercambio de regalos, y los niños ya abrieron sus obsequios en la Navidad. Hay familias —sobre todo con tradición católica más formal— que sí conservan la costumbre de dejar los zapatos en la puerta para que los Reyes los visiten con dulces o regalos pequeños, pero no es la norma urbana dominante. La diferencia no es un olvido: es una evolución propia del calendario festivo colombiano, que absorbió la fecha pero le dio un peso distinto.
Fuera de Pasto —que tiene su propia y singular forma de vivir ese día— el 6 de enero transcurre con el ritmo tranquilo que tienen los últimos días de las vacaciones de diciembre. Un puente de tres días si el traslado cae en lunes, una oportunidad para el último viaje corto antes de que el trabajo retome, o simplemente el día de descanso que le pone punto final a las fiestas.
El mismo 6 de enero, en Pasto, estalla un carnaval
Mientras en media Colombia el 6 de enero es el día de guardar la Navidad, en San Juan de Pasto, al suroccidente del país, esa misma fecha cierra una de las celebraciones más complejas del calendario cultural colombiano. El Carnaval de Negros y Blancos va del 28 de diciembre al 6 de enero, y su último día —el Día de Blancos— cae exactamente en Reyes.
El carnaval tiene raíces que se remontan a la época colonial, cuando en Pasto confluían tradiciones indígenas, africanas y españolas en el período festivo que la Iglesia toleraba antes de que comenzara la Cuaresma. Con el tiempo esa mezcla fue tomando una forma propia y reconocible: el 5 de enero es el Día de Negros, cuando la gente se pinta la cara con carbón y cosmético oscuro; el 6 es el Día de Blancos, cuando el talco y la pintura blanca cubren a la ciudad entera. Las carrozas monumentales, algunas de varios metros de altura construidas durante meses por artesanos que se pasan el año trabajando en ellas, recorren las calles entre comparsas de música y danza. Pasto amanece cubierto y termina el día pintado, y ese 6 de enero que en una casa del interior del país significa pesebre guardado y silencio de Navidad, en el suroccidente es pólvora, comparsa y carroza.
La UNESCO inscribió el carnaval en 2009 en su Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, describiéndolo como una expresión del deseo de convivencia y tolerancia entre culturas distintas que comparten un mismo espacio y un mismo tiempo festivo.
Expresión del deseo mutuo de que el futuro esté presidido por un espíritu de tolerancia y respeto.
El 6 de enero en Colombia tiene, entonces, dos versiones simultáneas: la de las familias que guardan el pesebre y la de Pasto que celebra todo de blanco. Que esas dos formas de vivir la misma fecha coexistan en el mismo país, sin contradicción ni competencia, dice algo sobre la diversidad real de Colombia que ningún dato estadístico describe mejor.
Preguntas frecuentes
¿Qué se celebra el 6 de enero?
¿El Día de Reyes es festivo en Colombia?
¿Cuándo cayó el Día de Reyes en 2026?
¿Cuántos Reyes Magos eran?
¿Qué significan el oro, el incienso y la mirra?
¿Se hacen regalos el Día de Reyes en Colombia?
¿Cómo se llamaban los Reyes Magos?
¿Qué carnaval coincide con el Día de Reyes?
¿Quieres ver cuándo caen todos los festivos del año en Colombia?
Ver todos los festivos →Fuentes
- Ley 51 de 1983 (lista de festivos y traslado al lunes). Departamento Administrativo de la Función Pública, Gestor Normativo. Ver norma oficial
- Carnaval de Negros y Blancos (inscripción 2009, Lista Representativa). UNESCO, Patrimonio Cultural Inmaterial. Ver ficha UNESCO
- Evangelio de Mateo, capítulo 2, versículos 1-12. Fuente primaria citada en el texto histórico sobre los magos, los tres regalos y el recorrido hasta Jerusalén.